Conclusiones del 3CICTE

¡Hola a todos!

Pasado ya un tiempo más que prudencial, estamos en disposición de hacer una recapitulación y valoración de lo que fue el 3.er Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español (3CICTE).

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Adiós a marzo y abril

Marzo llegó cargado de trabajo y… un nuevo socio de honor

El pasado mes de marzo, UniCo celebró su asamblea general ordinaria. En un lluvioso día, los socios de UniCo que asistieron a esta convocatoria anual (algunos de los cuales aprovecharon el día anterior para tomar parte en la visita organizada por UniCo a la exposición La Villa de los Papiros, en la Casa del Lector) debatieron y aprobaron los diferentes puntos de las actas y, además, fueron informados del resultado de la encuesta donde se elegía al Socio de Honor de 2014: el escritor y académico jienense Antonio Muñoz Molina.

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La Casa del Libro no lee

Este corrector dizque justiciero quiere hacer constar desde el frontispicio, como diría un orador de pueblo y más de oídas que de leídas, que no tiene ningún parentesco con quien pilota como se va viendo, y por lo que se lamenta, bien a su pesar, la muy lastrada nave de marca, ante todo marca, que quieren que sea España. Y lo dice porque puede dar la impresión de que anda adormeciéndose, indolente y ausente, por las esquinas —al menos no va enrabiándose por las mismas, y valga la tan tonta como ubicua excrecencia a la moda, para que se vea el horrible efecto—. Pero es solo una impresión (y además el tal de la primera línea me consta que está dispuesto a conceder entrevistas y con cuantas más preguntas mejor…; el problema es que nadie parece interesado en pedírselas), y en todo caso consecuencia de haber nacido mandado, no sé si bien o mal, pero mandado y solo eso.

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La cosa de Orange

¡Qué venganza más esperada y no precisamente fría! Los inquietos responsables de comunicación de Orange —todos los que se encargan de ese mercado parece que han de serlo, como inquisitivos y discretos los espías de toda laya— van a recibir con esta entrega lo que ellos endilgan al común de los mortales (menos a Javier Marías, claro, que abomina de artilugios tales, encastillado y displicente en su Reino de Redonda) cuando nos bombardean con sus tarifas, cada una con sus condiciones y exclusiones e infinidad de letra pequeña de verdad que nadie tiene tiempo ni ganas de leer.

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