Horror en el hipermercado

Aunque este que les habla sea un superhéroe justiciero con capa y antifaz, también tiene necesidades tan terrenas como dormir y, sobre todo, comer —esta vista de lince y este olfato para la caza de erratas necesitan algo más que lecturas—. Por eso, de cuando en cuando se cuela entre el gentío para abastecerse de provisiones en esos establecimientos donde uno entra con el firme propósito de salir con lo imprescindible, pero termina dejándose convencer por algún cartelito seductor. Así, mientras busco la manera de que mi exiguo presupuesto me permita concederme alguna licencia, escruto estos letreros con ahínco y me encuentro con sorpresas dignas de mención.

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