Fundación Germán Sánchez Ruipérez: todo por la lectura

¿Conoces la Fundación Germán Sánchez Ruipérez (GSR)? Rafael Clavijo (rafaelclavijor@gmail.com) nos muestra todas sus funciones y objetivos en un artículo publicado en el número 7 de la revista Deleátur.

fgsr_negro-1

 

HISTORIA

La Fundación Germán Sánchez Ruipérez (GSR) es una institución española sin fines lucrativos, reconocida por el Ministerio de Cultura y constituida el 27 de octubre de 1981 por el editor español del mismo nombre.

Dedicada a la actividad educativa y cultural, centra la mayor parte de sus programas en la difusión y extensión de la cultura del libro y de la lectura. Desarrolla su labor a través de diversos centros técnicos, ubicados en infraestructuras creadas por la propia Fundación, con equipos estables de profesionales que gestionan los diversos programas.

Por la necesidad de gestionar el día a día de los centros dedicados a promover la lectura y el acceso a la información, la Fundación viene acumulando una serie de proyectos de experimentación que aportan una base sólida para elaborar modelos de trabajo innovadores. Y esa experiencia se ha plasmado en gran cantidad de cursos, seminarios, jornadas y congresos dirigidos a los profesionales de las bibliotecas y de la educación.

En palabras del fundador y presidente Germán Sánchez Ruipérez: «Nuestra fundación está comprometida con un ambicioso proyecto cultural y educativo en una sociedad democrática. Estimular las formas más variadas de creación cultural, contribuir al fomento de la lectura, a la innovación educativa y al desarrollo de los estudios universitarios son objetivos que orientan nuestras acciones».

La Fundación GSR ha recibido numerosos reconocimientos públicos y privados en el presente siglo, al tiempo que ha otorgado diferentes premios. Cabe citar el Premio de Periodismo, dotado con doce mil euros y una escultura de Alberto Corazón, para un artículo en diario o revista que cumpla el objetivo de estimular trabajos de reflexión sobre la importancia de la lectura y el desarrollo del hábito lector; y el Premio Fernando Lázaro Carreter, de carácter bienal, dotado con veinticinco mil euros y una escultura de Rafael Canogar, para reconocer una aportación relevante en sus ámbitos de trabajo: la filología, la docencia, la didáctica, la investigación, el ensayo, la crítica literaria, la creación y el buen uso oral del idioma español en los medios de comunicación.

La Fundación es gestionada por un patronato integrado por su presidenta (Isabel de Andrés Bravo), un vicepresidente ejecutivo (Antonio Basanta Reyes), una secretaria general ejecutiva (Ofelia Grande de Andrés) y once patronos.

autor

CENTROS Y SEDES

Centro Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Salamanca

Inaugurado en 1985 y obra del arquitecto Pablo Andrés, ocupa un edificio de ocho plantas, con una superficie total de 2500 metros cuadrados. Está dividido en cuatro áreas:

Área de Fomento de Lectura. Desarrolla su labor a través de la biblioteca del centro, con cinco salas de lectura según edades (prelectura, general, juvenil, de préstamo y de referencia), con diferentes servicios y programas, y un fondo bibliotecario que sobrepasa los noventa mil registros.

Área de Documentación e Investigación. Se desarrolla a partir del Centro de Documentación e Investigación, en una experiencia pionera en España en coordinación con los más importantes centros documentales del mundo.

Área de Formación. Se ocupa de los cursos, presenciales y a distancia, que el centro ofrece, así como de la organización de reuniones de carácter profesional (congresos, seminarios, jornadas, etc.).

Área de Extensión Cultural. Organiza y exhibe diversas exposiciones sobre el mundo de la literatura infantil y juvenil, las cuales se muestran en diferentes centros culturales a través de una programación itinerante.

EL CILIJ también desarrolla otros programas fuera de su recinto, como una Biblioteca-Escuela; Leemos Juntos, dirigido a las familias; Libros al Sol, en pequeños municipios salmantinos; Leyendo Espero, en consultas pediátricas de centros de salud; Recetas de Lectura, para niños y jóvenes enfermos en domicilios; o Libros de Cabecera, destinado a la población infantil y juvenil hospitalizada. Además, edita diversas publicaciones orientadas tanto a la población infantil (guías de lectura, car-tas, folletos, diarios…) como a la adulta (familias, medios de comunicación y profesionales de la enseñanza).

 Centro de Desarrollo Sociocultural. Peñaranda de Bracamonte (Salamanca)

Ubicado en Peñaranda de Bracamonte, lugar de nacimiento de Germán Sánchez Ruipérez, ocupa un edificio histórico al que se ha incorporado una construcción actual obra del arquitecto Pablo Andrés, y fue inaugurado en 1989.

Realiza una acción cultural y educativa plural, dirigida a toda la población y su comarca, y acoge la Biblioteca Municipal, con dos secciones: la Sala Infantil y la Sala de Adultos.

Ofrece anualmente una variada propuesta de cursos formativos y proyectos propios de investigación, como Territorio eBook, creado en 2009 para conocer el impacto de lo digital sobre los lectores, además de otros programas externos, como Biblioteca-Escuela, Bibliotecas Rurales; Leo para Ti, para los mayores o enfermos; y Bibliopiscina, para la temporada veraniega.

El CDS cuenta también con el Auditorio multiusos, la Sala de Exposiciones, y acoge asimismo la Escuela Municipal de Música.

Centro de Tecnologías Avanzadas para el Medio Rural. Peñaranda de Bracamonte (Salamanca)

Puesto en funcionamiento en 2006, continúa la labor inicial del CDS para la implantación y extensión de las nuevas tecnologías. Con una superficie superior a los 2400 metros cuadrados, alberga tres edificios obra de los arquitectos Álvaro Siza y Juan Miguel Hernández León, y en su creación intervinieron la Unión Europea, varios ministerios e instituciones nacionales y regionales, además de Caja Duero como entidad financiera.

En las aulas del Centro, se imparte formación para alumnos y docentes, empresas y otras instituciones ciudadanas. Diseñado como instalación multimedia, alberga la Escuela Oficial de Idiomas de Peñaranda, donde se celebran seminarios y jornadas, cuenta con laboratorio y desarrolla también programas externos a través de su aula móvil.

Centro de Estudios, Análisis y Debate. Madrid

Creado en 1982 como Centro de Estudios y Promoción del Libro, fue la primera presencia de la Fundación en Madrid. Su labor se ha centrado en el diseño y la organización de diversas actividades culturales, el desarrollo de proyectos, y la dirección y coordinación del área editorial.

El CEAD ha sido el responsable de diferentes ciclos culturales, además de participar en importantes iniciativas y promover la concesión de los ya citados premios de Periodismo y Fernando Lázaro Carreter, de ámbito nacional.

 

casalector

Casa del Lector. Madrid

Culmina en el terreno de los hechos la visión que el fundador, Germán Sánchez Ruipérez, quiso compartir con los demás. Viene a ser la consecuencia y la plasmación de todo el camino recorrido y el conocimiento generado por todos los centros de la Fundación. Es un gran enclave cultural que hará de los lectores y la lectura sus protagonistas principales. Un lugar desde el que experimentar con la lectura y su promoción, y un espacio en el que favorecer el encuentro del público en general con el mundo profesional. El adulto, el joven, el niño; la palabra, la imagen, el arte; no hay manifestación cultural que no requiera un ejercicio pleno de lectura. Con esa finalidad, la programación de exposiciones, conferencias, cursos formativos, talleres de creación, ciclos de música, cine y artes escénicas contribuirá a la consecución de un lector que emprende, que valora, que asimila, que comparte y que interpreta el mundo, la sociedad y su tiempo.

El Patronato de la Fundación decidió, en julio de 2010, el nombramiento del escritor y exministro de Cultura César Antonio Molina como director de la Casa del Lector.

Con una superficie total superior a los 8000 metros cuadrados, ocupa dos naves (la 13 y la 14) y una conexión transversal entre ellas (la nave 17) en el espacio Matadero Madrid. Para la realización del proyecto y de acuerdo con el Ayuntamiento de Madrid, se invitó a cinco estudios de arquitectura a un concurso de ideas. Fue elegida la propuesta de Antón García-Abril (Ensamble Studio) basada en el principio de conectividad. Así, conectar en la práctica personas, ideas, espacios y lugares es la esencia de su proyecto, que pretende establecer con los interlocutores un diálogo y crear en la ciudad un espacio nuevo y original, a dos alturas, para el encuentro entre ciudadanos y lectores.

Este artículo ha sido elaborado por Rafael Clavijo (rafaelclavijor@gmail.com) para Deleátur.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Estudiar tipografía en España

 

En España, a pesar de su tradición literaria, no existe una tradición tipográfica tan envidiable como la inglesa, la francesa o la italiana. Cierto es que hemos contado con verdaderos maes­tros impresores, punzonistas y calígrafos, pero sin llegar a destacar por una continuidad patente y progresiva. Por ello, es una verdadera suerte ver cómo, poco a poco, va ampliándose la oferta de cursos, jornadas y talle­res centrados en la tipografía que se realizan a lo largo y ancho de toda España. Pero sobre todos ellos destaca uno por su duración, especialización y perfil más clara­mente académico.

Processed with VSCO with x1 preset

Máster en Tipografía Avanzada (EINA / Barcelona) 

El Máster en Tipografía Avanzada, organizado por EINA, Centro Universitario de Diseño y Arte, junto con la Universidad Autónoma de Barcelona, aporta los cono­cimientos y las habilidades necesarias para una mejor comprensión y mayor aprovechamiento del potencial que tanto la tradición tipográfica como las nuevas tecnologías ofrecen para la creación de nuevos alfabetos, la maqueta­ción, la rotulación, la infografía y la identidad corporativa. Se trata de un máster de profesionalización y profundi­zación, por lo que son necesarios conocimientos previos de diseño gráfico y tipografía, así como tener experiencia a nivel de usuario en el uso de programas de maqueta­ción. No obstante, no es necesaria experiencia previa en el diseño de letras ni en programas de edición de fuentes.

El Máster en Tipografía Avanzada es el resultado de la ampliación de contenidos y horas de proyecto e inves­tigación de dos cursos anteriores, el Curso Avanzado de Tipografía y la diplomatura de posgrado en Tipogra­fía (de la creación de la letra a la maquetación), ambos pioneros en España y de los que se suceden ediciones desde 2003. Como profesores cuenta con algunos de nuestros más destacados diseñadores de tipos, historia­dores y calígrafos, como pueden ser: Laura Meseguer, Íñigo Jerez, José Manuel Urós, Enric Jardí, Joan Car­les Casasín, Andreu Balius, Albert Corbeto, Oriol Miró, Keith Adams y Raquel Pelta. Más información: http://www.eina.cat/es/postgraus/master-en-tipografia-avancada

Processed with VSCO with x1 preset

Otras opciones

Existen otras opciones para introducirse en el diseño de alfabetos que completan la oferta. Dejando a un lado talleres de fin de semana o cursos puntuales en escuelas de diseño, podemos destacar dos por su duración y plan­teamiento.

El primero de ellos es el Curso de Tipografía Digital organizado por la Familia Plómez y Unos Tipos Duros, que durante nueve fines de semana en Madrid (y con un total de noventa horas lectivas) propone un plan de enseñanza completo: cultura tipográfica, taller de com­posición manual, caligrafía, lettering y un proyecto final de diseño de una tipografía. El elenco de profesores está formado por José Ramón Penela, Vero Gorri, José María Passalacqua, Iván Castro, Roberto Gamonal, Juanjo López y, como director del proyecto final, Andreu Balius. Más información: http://familiaplomez.com/academia/

La segunda opción es muy especial para mí, pues es un proyecto propio codirigido junto al menorquín Damià Rotger. Glíglifo es una plataforma de divulgación de la tipografía que parte desde el amor a la letra y que nos ha llevado a realizar talleres por toda España, un curso en línea en Domestika y a seguir acudiendo puntualmente a nuestra cita anual con la villa medieval Sos del Rey Católico (Zaragoza), donde realizamos nuestra activi­dad principal: un curso intensivo y pasional de tipografía. Este curso se celebra la última semana del mes de julio, y se convierte en un retiro espiritual y una experiencia en la que los amantes de la letra aprenderán a crear, sentir y diseñar un alfabeto. Más de cuarenta horas de diseño tipográfico, en un palacio del siglo xvi, en exclusiva para veinticuatro alumnos de todo el mundo: una experien­cia diseñada por nosotros como el curso al que siempre hubiéramos querido asistir. Más información: http://gliglifo.com

Por Pedro Arilla

Pedro Arilla Cortés (Ejea de los Caballeros, Zaragoza, 1984) es diseñador gráfico especializado en tipogra­fías. Graduado en Diseño Gráfico por la Escuela Superior de Diseño de Aragón, es autor del blog Don Serifa, escritor en la revista Gràffica, diseñador de tipos en Tipotecture, miembro de ATypI (Association Typogra­phique Internationale), Unos Tipos Duros y Lletraferits, coorganizador y profesor de Glíglifo y divulgador de tipografía en clases, talleres, artículos y conferencias.

Artículo publicado en página 58 del n.º 7 de Deleátur, la revista de la Unión de Correctores (UniCo).

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Elena Bazán, correctora y editora: «El corrector ha de entender el mundo para luego poder ayudar al autor a mostrar esa visión del mundo de la mejor manera…»

Esta mexicana atesora una doble vertiente como correctora y editora que desarrolla entre España y México. Fue ponente en el 3CICTE y probablemente repita en el congreso de Lima. Aprovechamos su estancia en Madrid, donde realiza el Máster de Lexicografía Hispánica de la RAE, para charlar con ella.

thumb_IMG_9326_1024¿Por qué correctora?

Mi gusto por la literatura y las palabras me llevó a la carrera de Letras Iberoamericanas. En la Universi­dad descubrí lo que definió mi profesión: los libros no los hacen solo los escritores. En las aulas tomé un par de cursos de edición y tras graduarme comencé a traba­jar y a profesionalizarme como correctora; cursé des­pués un máster en Edición.

Llevo algunos años ya en esta industria y he tenido la fortuna de trabajar con diferentes tipos de materiales y con colegas muy entusiasmados con esta profesión, que es tan valiosa como singular: cuidamos e impulsamos las palabras de otros a través de nuestro entendimiento del lenguaje. Cada encargo es un universo, por lo que la corrección me tiene muy ocupada y feliz.

¿Cómo es la vida de un corrector en México? ¿Es una profesión rentable?

Hablo desde mi experiencia: freelance desde el inicio. Me especializo en libros impresos, aunque también he colaborado en menor medida con otros Mis clientes: editoriales, empresas y particulares. Mi consejo: hay que saber ajustarse al panorama que se te plantee y convivir con todo tipo de colegas y situaciones. Una oportunidad es, en principio, eso: el primer paso para más trabajo, mejores condiciones y nuevos encar­gos. Lograr el equilibrio como freelance para conseguir entradas de trabajo constantes es complejo. Suelo tra­bajar por proyectos, así que construyo mi agenda para cumplir con las necesidades de cada libro e intentando que esté siempre a mi favor.

Es rentable, sí, a partir de tu compromiso con los pla­zos y la calidad: si un corrector cumple satisfactoriamente con estos dos pilares, por lo menos, será considerado para el siguiente proyecto, y esa es la manera en la que esta profesión —repito, en mi experiencia— se hace rentable. Colocarse como proveedor de un grupo internacional o de un amigo que quiere publicar es igual de difícil: en gran parte depende de qué puedas ofrecerles para satisfacer sus necesidades de calidad y, si me permiten, de innovación. Un corrector tiene una visión del lenguaje que se agudiza con la experiencia, de modo que vamos desarrollando la capacidad de ver no solo entre líneas, más allá de la sangre y en el interletraje, sino también entre ideas. Si el texto ya ha logrado comunicar, podemos aportar que la comunica­ción sea eficaz, además de correcta, adecuada y ágil.

Como empleados (internos o externos) nos toca exi­gir a partir de lo que ofrecemos. Creo que es una buena actitud para solucionar uno de los temas laborales más complejos de nuestro medio: el tiempo de trabajo y el cobro del servicio de corrección.

¿Existen recursos suficientes en México para desempeñar tu trabajo de correctora?

Sí existen, pero no tienen que ver con el territorio. Una inmensa mayoría de herramientas están a la mano, solo hay que saber cómo acceder a ellas y, el verdadero reto, aprender a utilizarlas eficientemente. Es imposible guar­dar todas las normas y posturas en la cabeza, pero sí es factible crear un sistema de recursos y referencias que sea fiable y muy variado.

Creo que hay dos principios fundamentales por los que ha de regirse un corrector: cuestionar todo y ser capaz de justificar cualquier decisión. Esto se relaciona directamente con los recursos a los cuales acceder. Una vez una autora especializada en habilidades del len­guaje, con quien trabajé, me dijo: «Solo consultamos aquello que no sabemos, pero resulta que entre aque­llo de lo que creemos estar seguros también hay cosas de las que deberíamos dudar», y siempre lo he llevado conmigo.

También hay dos recursos que no todos contemplan como tales: los colegas y la constante profesionalización. Sabemos bien que nuestra labor puede llegar a ser algo solitaria, pero eso no quiere decir que estemos solos en este medio; al contrario, es sorprendente todo lo que podemos aprender de nuestros iguales.

¡Ah! Y siempre hay que ser muy honestos en cuanto a los recursos que usamos, respetar el crédito que merecen los otros, pues con eso proporcionamos, además, información que podría ser valiosa para otros correctores.

thumb_IMG_4196_1024¿Confían las editoriales mexicanas en los correcto­res, los valoran?

Imposible hablar por todas, pero sí puedo compartir una visión general del mercado actual. En México, cada vez se extienden más los modelos de outsourcing, freelance y a distancia. Creo que colocándose ahí habrá oportunidades, y sí, hay un lugar para los correctores, pues en la cadena de procesos editoriales sí se contempla su labor.

Yo he tenido la fortuna de recibir apoyo con cursos o permisos temporales de las propias editoriales para seguir formándome, y eso muestra la visión que tienen algunas empresas sobre la necesidad de confiar en su equipo, y eso es darnos valor. Claro, nuestro compromiso después de ese pacto debe ser proporcional.

¿Qué consejos darías a los profesionales que se inician en el mundo de la corrección para acceder al mercado editorial, para captar clientes?

Que busquen la especialización. Creo que insertarse en el mercado es más accesible si dominas un área de tra­bajo (corrector de primeras o de pruebas, por ejemplo), un género (literatura juvenil o para adultos), una temá­tica o especialidad (textos científicos o de divulgación), porque así es como suele funcionar el mercado: un posi­ble cliente buscará al profesional más adecuado, más especializado, para su material. Con el tiempo, y si uno sabe manejarlo, surgen opor­tunidades en otros espacios y se hace más factible expan­dirse en el medio.

¿Es necesario para un corrector asistir a encuentros y congresos?

Sí, sí y sí. Como ya comenté, es también un recurso. Pero asistir a estos eventos debe ser una constante, pues solo funciona, tanto para crear presencia como para la actua­lización del aprendizaje, si te haces presente. Es una buena inversión para la profesión.

Además, es un punto de encuentro para crear com­plicidades en torno a lo que más nos gusta: los textos, el lenguaje, la palabra. Y esto lo aprendí de una colega y gran editora: también hay que hacerse cómplices, no solo trabajar y entregar.

Eres editora y correctora. ¿Te facilita tu trabajo tener esa doble vertiente?

Sí, muchísimo. Me ha servido mucho tanto ser correc­tora para ser editora, como trabajar como editora para ser correctora. Estoy convencida de que ahora no esta­ría haciendo lo que hago como editora si no hubiese sido por toda la parte de aprendizaje que me dejó mi forma­ción y mi trabajo en corrección. Por ejemplo, como edi­tora tengo que trabajar ahora con correctores, y tengo que indicar cómo presentar el material; les doy ciertos parámetros, y eso lo hago en su mismo lenguaje. Esto es muy positivo. Me gusta ser una editora con un bagaje de corrección, porque me ayuda a tener una mente mucho más abierta no solo respecto a lo que pido, sino también en cuanto a que me permite darles muchas más directri­ces y oportunidades, especialmente a los que empiezan. La visión del mundo, del cuidado del material, es mucho mayor desde mi doble vertiente.

El editor ha de dirigir, coordinar, implementar las ideas, conseguir que el proyecto se termine, y eso es muy complejo… Por ejemplo, yo aprendí cosas de diseño siendo correctora porque me sentaba a hacer el vaciado de las correcciones, a cotejar en pantalla con el diseña­dor, y de ahí tomé cosas que ahora estoy usando. Y, por supuesto, cuando recibo las marcas de los correctores, las manejo mucho mejor.

Desde la otra trinchera, ahora como correctora me identifico mucho con los editores, sé por qué toman las decisiones que toman. Siempre he creído que todos los que trabajamos en la creación de un libro o un contenido debemos ir de la mano. No es nada gratuito el lenguaje que compartimos editores, correctores, traductores, maquetadores e, incluso, impresores. Realmente es muy positivo.

elena dos de mayo_MG_0676 eHay conciencia de la variante española peninsular en México. ¿Cómo se afronta?

Sí hay una conciencia de la variante mexicana con res­pecto a la española y de la fuerza que esta tiene por la enorme producción editorial que realiza. Pero no es una cosa negativa, algo a lo que la gente se oponga, simple­mente se es consciente de que existe, de que hay que tra­bajar con ella o adaptarla si es necesario (porque existe la variante mexicana). Posiblemente, si le preguntas esto a un colega de otra variante, piense lo mismo. Al final lo que queremos es comunicar con el lenguaje que tenemos en la sangre, que utilizamos todos los días. Por supuesto, sin menospreciar nunca las otras variantes. Al contrario, nos enriquece muchísimo como correctores que existan estas variantes, y nos enriquece todavía más conocerlas y dominarlas. Eso es muy importante.

Estás ahora mismo en España por estudios…

Sí, actualmente estoy en España estudiando en la Escuela de Lexicografía Hispánica de la Real Academia de la Lengua el Máster en Lexicografía Hispánica, avalado también por la Universidad de León. He de reconocer que me interesé por él como editora y como correctora. Como editora porque al final hay un mercado editorial de diccionarios, y como correctora porque soy un usua­rio destacado de diccionarios. El corrector siempre debe tener a mano un diccionario, y estudiar lexicografía es una manera de acercarme a los recursos de que dispo­nemos y, sobre todo, a aprender a usarlos. Aunque llevo años trabajando como correctora, ahora me doy cuenta de que no sé utilizar todos los diccionarios de la mejor manera, para sacarles el mayor provecho. Y todo ello sin contar el conocimiento gramatical y lingüístico que me está aportando. Sin duda, lo recomiendo para todos aquellos correctores que quieran darles mayor vida y un mejor uso a los diccionarios, que son parte imprescindi­ble de nuestra profesión.

Creo que, en general, tiene un gran programa y estoy aprendiendo mucho. Además, al ser de lexicografía his­pánica, tengo colegas venidos de toda Hispanoamérica (Cuba, Nicaragua, El Salvador, Uruguay, Chile, Puerto Rico, incluso Estados Unidos…), además de españoles, lo que lo hace todavía más enriquecedor. Es un lujo poder debatir con todos ellos de materias como lexicografía, lexicología, historia de la lengua, lingüística, gramática, traducción, ortografía… El discurso panhispánico es uno de sus pilares, además de estar sustentado por la ASALE.

Al final, el corrector siempre está buscando nuevos aprendizajes, ha de tener la capacidad de mimetizarse, de adaptarse a los nuevos retos que se le presentan. Eso es lo que hacemos como correctores cuando, por ejem­plo, pasamos de un libro técnico a uno de literatura: nos adaptamos. En definitiva, el corrector tiene la labor de tratar de entender el mundo para después ayudar al autor a comunicar su propia visión de este. Y para ello todos los recursos son pocos.

¿Estarás en el 4CICTE? ¿Cómo fue la edición anterior?

El plan es asistir como ponente. Para el 4CICTE, pre­sentamos una compañera correctora y yo una ponencia a cuatro manos que trata sobre las herramientas y el voca­bulario que compartimos (algo que a veces desconoce­mos) con los diseñadores editoriales, y la importancia de entablar un diálogo entre ambos equipos, justo en el marco del trabajo a distancia. A día de hoy, estamos aún a la espera de que nos acepten en el programa.

Cuando se trata de participar con una ponencia en congresos o seminarios, creo que, ya que uno va a pararse al frente y a exponer sus conocimientos o experiencias sobre un tema, hay que aprovechar y ser provocativos: crear nuevos cuestionamientos, proponer soluciones, inquietar. Para mí, la meta es lograr que, después de mi presentación, se genere una conversación, a favor o en contra de lo que exponga, pero que hablemos. Impor­tante: no hay que olvidar que la audiencia nos enseña más que nosotros a ella.

Yo vivo nerviosa desde que escribo mi propuesta de ponencia hasta que digo la primera palabra al micrófono, pero he aprendido de otros colegas, que lo hacen maravi­llosamente bien, que como profesionales hay que aven­tarse a ser parte de estos eventos, y no solo como oyentes. Al final, es otra manera de profesionalizarse.

Publicado en 2016 | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Consejos para jóvenes correctores y asesores lingüísticos

Ana Parrilla (@Ana_Parrilla), lectora crítica, correctora profesional de textos y asesora lingüística, nos ofrece en su blog https://anaparrilla.com un particular análisis de cómo han de ser los primeros pasos de un corrector profesional. Te invitamos a descubrir sus reflexiones aquí.

Desde UniCo queremos agradecerle el apoyo a la asociación y su defensa de la profesión.

post 1

 

Publicado en 2016 | Etiquetado , , | Deja un comentario

Juan Manuel Chávez, un escritor que corrige

Candidato a doctor en Lenguas, Literaturas, Culturas y sus aplicaciones (Universidad de Valencia y Politécnica de Valencia, España), máster en Derechos Humanos, diplomado en Docencia Universitaria y licenciado en Literatura. Coordinó la corrección de estilo en SM-Perú, lideró la corrección para licitaciones del Ministerio de Educación y es analista de publicaciones del Comité Editorial del Ministerio del Ambiente. Docente del Diplomado de Corrección de Textos de la Universidad de Piura en convenio con Ascot Perú, campus Lima; así como de Tratamiento de la Cultura en el Programa para docentes de Español como Lengua Extranjera de la Universidad Ricardo Palma, en Lima, Perú. Novelista y ensayista, ha impartido conferencias y talleres en la Universidad Autónoma de Madrid, la Freie Universität Berlin, la Université Paris-Sorbonne, la Universidad de Chile y la Università degli Studi di Urbino, entre otras. Columnista de la revista SoHo, articulista de «El Dominical» de El Comercio y responsable de la secuencia sobre libros «La dieta del lector» en Radio Filarmonía.

Por Sofía Rodríguez

Fotos: Rosalí León Ciliotta

JM Chávez y el mapa - Rosalí León CiliotttaCuéntanos cómo pasas de la ingeniería a la literatura y cómo llegas a la corrección.

Acabé el colegio e ingresé a la Universidad de Ingeniería al año siguiente. Nunca me pregunté, en serio, qué deseaba hacer en el futuro, sino que adopté como norte dos tendencias que gravitaban en mi vida: por un lado, varios primos y tíos estudiaban ingeniería o ya ejercían la profesión de ingenieros; por otro, en el mundo de los números y el cálculo obtenía buenos resultados. Recién a los 20 años, o un poco antes, me pregunté si en verdad quería dedicarme a la ingeniería. La respuesta me tomó meses, así como mi primera gran decisión: no. Prefería entregarme al gusto de contar historias.

Esta no es la anécdota del individuo hechizado por la narrativa desde su niñez, pero que elige las ciencias por un sentido práctico. Yo lo hice por afinidad familiar y una pobrísima introspección vocacional. El hecho es que, en la escuela, el curso de literatura no me interesó mucho, pero sí el de historia. Me fascinaron desde entonces los relatos del pasado en torno a la configuración de la humanidad, y dejé la ingeniería para escribir una novela histórica. A partir de ahí fui desarrollando otras ambiciones literarias.

Llegué a la corrección diez años después, conquistado por el mundo del libro. Me sentía un lector bastante crítico y entrenado; además, como escritor, un prosista fino y un investigador concienzudo que podía extrapolar sus virtudes para el cuidado de una publicación. Pensé que podía compaginar el arte literario con el oficio de enmendar los yerros ajenos. Y ya llevo casi una década.

Tienes vasta experiencia en coordinar equipos de corrección, ¿qué cualidad aprecias más en un corrector?, ¿qué es lo que no aceptas?

Aprecio mucho que las personas que se dedican a la corrección sepan, irónicamente, aceptar sus errores. Hay un valor de honestidad laboral e intelectual, así como humildad en la corrección, que me parecen esenciales. En tal sentido, me es insoportable un corrector soberbio; incluso, me parece una contradicción: alguien que se entrega al oficio de enmendar no debería hacerlo desde la cúspide de su sentido de superioridad. Tampoco soporto mucho al corrector vacilante; ese que, en vez de continuar, retrasa una decisión meditada o nunca la toma. En el escalafón de lo humano, yo lo llamo pusilanimidad.

Asimismo, aprecio que un profesional de la corrección sepa adaptarse a las necesidades del texto y sea flexible con los retos que plantea su empleador, sin menoscabo de la calidad del escrito. La palabra calidad es clave, así como eficacia. Un corrector debe aspirar a que sus trabajos merezcan ambos títulos. Finalmente, quiero destacar la cualidad de la tenacidad para sobreponerse a las dificultades que sacuden este rubro y el afán indagador. El corrector que yo abrazo es aquel que disfruta de explorar saberes diversos y no deja de formarse en su campo.

JM Chávez y la terraza - Rosalí León Ciliotta¿Cómo separas tu rol de escritor cuando corriges? ¿Qué es lo más difícil de ser un escritor que corrige?

De entrada, están separados, pues son operaciones muy distintas. La escritura literaria representa para mí la fuga de una vida profesional convencional hacia los territorios del arte. Soy artista en tanto escritor, mientras que al corregir aplico un oficio que nunca ha dejado de desafiarme. Si la literatura son los rieles de tren por donde se dirige mi huida, la corrección (y la especialización editorial) son los vagones principales donde me ubico para el viaje de la vida.

Pasando a la otra cuestión, Sofía, te confieso que lo más difícil no es lo obvio: que uno quiera reescribir un texto, sino lo contrario, la disposición a no intervenir tanto por el afincado respeto que tiene un escritor por todo autor que plasma sus saberes en un documento. Por tanto, lo más difícil no es sobrecorregir, sino autolimitarse para no hacerlo.

 ¿Qué tipo de autor eres? ¿Tienes un corrector favorito o prefieres que la editorial se encargue? ¿Alguna anécdota que recuerdes?

Supongo que un autor valiente. A los veinte años dejé la ingeniería para ser escritor; a los treinta decidí recorrer ciudades (sin dejar de leer más libros) para buscar en otras personas y parajes algo que volviera a impulsar mi sensibilidad narrativa; antes de los cuarenta abandoné la comodidad de un trabajo de oficina con seguro y vacaciones para aceptar la vida de consultor externo: fue la reconquista de mi autonomía, y de mi temeridad, con el fin de abocarme todavía más a mi escritura. Por ello, soy un escritor a tiempo completo, que nunca está conforme con el libro que hizo y que prosigue en su búsqueda de otras formas de contar; un autor obsesivo que recala casi siempre en los tópicos de lo migrante y lo extranjero, empacados en temas de fractura social, amor y cierta tristeza.

Dado que no tengo un corrector favorito para mi trabajo literario, pues avalo las decisiones editoriales de los grupos, periódicos o revistas en los que colaboro, a veces padezco algún incidente.

Recientemente, en un artículo me cambiaron una palabra sencilla por otra pomposa, a raíz de que la había usado en la línea previa. Yo la consigné en ambos lados, y tan cerca, porque la reiteración daba lustre a la idea que exponía. El corrector optó por una nueva, ya que consideró que ese pasaje de mi redacción carecía de variedad léxica.

Tiempo atrás, en 2006, se tradujeron al italiano mis ensayos sobre Lima. El léxico de ese libro es bastante peruano, con palabras como huachafo y anticucho. Si bien la traductora tuvo problemas para trasladar a su lengua varios vocablos que yo usaba en la mía, acertó a la hora de valerse de los pies de página para explicar que estaba diciendo casi lo mismo; por ejemplo, en el caso de un eufemismo nacional de hace décadas: baja policía. En el Perú, la baja policía eran los barrenderos, y así lo tradujeron; sin embargo, el corrector de la casa editorial buscó los originales y puso suboficial de policía, refiriéndose a un agente de bajo rango. Cambiaba el sentido.

Juan Manuel Chávez en Tarapoto por Rosalí León Ciliotta (6)

 El 4CICTE, que versará sobre la palabra en la era digital, será en Lima. ¿Cómo ves tú el futuro de la corrección? ¿Cómo te ves en diez años?

Un futuro muy activo, diversificado y cambiante. Diez años atrás, cuando comencé, el campo de trabajo estaba en las editoriales y los diarios impresos, fuera de contadas instituciones y empresas de comunicación. Ahora, las editoriales mantienen sus contenidos en papel y han desarrollado sus ofertas digitales, lo cual acrecentó la demanda de trabajos de corrección. Los diarios y otros medios masivos también buscan mejorar sus tratamientos con el lenguaje en sus plataformas en línea. Incluso, empresas de rubros de la ciencia, no solo de las humanidades, han comprendido que el fortalecimiento de su imagen ante su público y ante la competencia depende también de un uso adecuado, consistente y correcto del idioma en cada una de sus documentaciones, desde las webs hasta sus propuestas publicitarias. En este panorama, de inagotables y crecientes exigencias, dominar el oficio de corregir es ser un adelantado. Frente a quienes creen que este es un oficio muerto o, cuando menos, pasadista y caduco, yo defiendo que es un trabajo que nunca deja de resucitar. Con todo, el riesgo de que crezca la demanda es que, al afianzarse la visibilidad del oficio, también quedan más expuestos los yerros del profesional y sus carencias.

El futuro requiere que nos superemos a nosotros mismos para consolidar el sitial que podamos alcanzar en el meticuloso universo de la producción, difusión y divulgación de la información y el conocimiento.

Finalmente, no me veo de aquí a diez años (me vi de ingeniero, y ya ves); además, cada diez años huyo de profesión, país y trabajo. Intuyo, sí, que estaré reinventándome de nuevo: otra vez iré al encuentro de ese extraño que seré. Y estoy a gusto, y hasta emocionado por ello.

* Este artículo ha sido publicado en el número 6 de la revista Deleátur que publica trimestralmente la Unión de Correctores (UniCo). Si quieres descargarte la revisa, pincha aquí.

Publicado en 2016 | Etiquetado , , , , | Deja un comentario

Conclusiones del 3CICTE

¡Hola a todos!

Pasado ya un tiempo más que prudencial, estamos en disposición de hacer una recapitulación y valoración de lo que fue el 3.er Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español (3CICTE).

Podemos decir que la primera jornada fue muy intensa, desde la inauguración del congreso, a cargo de don Manuel Seco, gramático, académico de la RAE y nuestro Socio de Honor de 2011, seguido por unas palabras de Antonio Martín, como presidente de UniCo, pasando por la charla de María Requena sobre el Libro blanco de la corrección; después, con las tres salas ocupadas por diferentes ponentes, resultó muy difícil elegir a cuál asistir, si a Correctores y manuales de estilo: la experiencia del diario El telégrafo de Ecuador, de Mª Pilar Cobo, a La corrección aplicada al ámbito psiquiátrico etnológico y psicoanalítico, de Yolanda Balta, o a ¿Los niños y los jóvenes de España y México leen las mismas líneas? a cargo de Elena Bazán.

A esta difícil elección le siguió otra igual de complicada con, en primer lugar, la ponencia Recursos lexicográficos del corrector de textos en pasantías y proyectos de extensión universitarios, de nuestras colegas uruguayas Cecilia Bértola y Eliana Lucián; en segundo lugar, Traducción, corrección, prueba: dónde, cómo y por qué intervienen los correctores en el proceso de traducción, de Gabriela Ortiz, o, finalmente, En construcción. Algunos apuntes sobre la corrección de textos en euskera o las tribulaciones de los profesionales de la corrección en euskera de Idoia Santamaría y Alfontso Mujika.

Abrimos la tarde del viernes con Joaquín Müller, de la Fundéu, para luego continuar con la primera mesa redonda que supuso el principal espacio dedicado a nuestros colegas de Hispanoamérica: El modelo de corrección en Hispanoamérica: una revisión de la situación actual de los correctores hispanohablantes para conocer sus recursos, avances, problemas, necesidades y nuevos objetivos. En ella participaron M.ª Pilar Cobo, ACORTE (Ecuador), Sofía Rodríguez, ASCOT (Perú), Liliana Calatayud (México), Jorge Alvis (Colombia), Eliana Lucián (Uruguay) y Antonio Martín, UniCo (España). Además de las intervenciones por vídeo de Alicia M.ª Zorrilla, Fundación Litterae (Argentina), Ricardo Tavares (Venezuela) y Lilia O’Hara (EE. UU.).

Y volvieron las complicaciones a la hora de elegir entre las siguientes ponencias: Una experiencia piloto de certificación en el ámbito editorial, con Pilar Comín; El arte de corregir arte, con M.ª Ester Capurro; Desafíos de la corrección de estilo en el ámbito periodístico universitario, con Nicole Cisneros; La Universidad Veracruzana: en busca de su estilo editorial a través de un programa de profesionalización, con Aída Pozos; Donde hay texto puede —y debe— haber corrección, con Valeria Colella, y La ultracorrección entendida como sinónimo de calidad en el trabajo, con Sofía Rodríguez.

Y terminó la tarde con una mesa redonda sobre El modelo del asesor lingüístico, con Rafa Antón y Arsenio Escolar, tema que seguiríamos tratando el resto del congreso.

El sábado por la mañana, desayunamos con Molino de Ideas que en su charla, a cargo de Eduardo Basterrechea y Elena Álvarez, nos mostraría lo divertido que puede ser enseñar y aprender una lengua, nuestra lengua, con las miles de ideas y aplicaciones que ellos nos proporcionan.

Y después, las mesas redondas de Correctores y traductores: asuntos de familia, con Juanjo Arevalillo, J. A. Sánchez Paso y Jorge Leiva, y Correctores públicos, los correctores oficiales, con Elena Blanco (Senado), Juan Ignacio Pérez Alcalde (CSIC), Carmen López (Oficina de publicaciones de la UE) y Agustín Cámara (BOE), que dieron mucho de qué hablar y debatir el resto del congreso.

Tuvimos la suerte de asistir a la sesión La norma, el lector y el corrector, con los Gómez (Gómez Font y Gómez Torrego) y Antonio Martín, donde aprendimos mucho y no pudimos evitar las risas, además de vivir alguna que otra anécdota simpática.

La vida más allá de la editorial: asesores lingüísticos en empresas, con María Irazusta, Antonio Calvo Roy, Antón Lado y Cristina Sierra, nos mostró que realmente hay vida más allá del mundo editorial, nichos de mercado en los que podemos buscar y darnos a valer. Mientras tanto, en otra sala se debatía acerca de La profesión entre vecinos: correctores de lenguas cooficiales, con Iria Taibo, Ixiar Iza y Josep M. Mestres.

Tras la comida, Stilus nos mostró su Tecnología 3.0 para corrección profesional. ¡Y descubre cómo multiplicar tu productividad!, con Concepción Polo y Luca de Filippis como anfitriones, quienes realmente consiguieron convencernos de que hay herramientas que funcionan y nos ayudan a ser más productivos.

Sin duda, uno de los mejores momentos y más entrañables fue Computer tools for editors, con el maravilloso Paul Beverley, un hombre que con el más puro desinterés nos ha descubierto a todos y nos ha enseñado y facilitado las macros que más nos ayudan en nuestro día a día.

Correctores 2.0: ortotipografía digital, con Jorge de Buen, Javier Bezos y Valentín Pérez Venzalá, se convirtió en otro momento especial de debate, y aprendimos más de lo que esperábamos y sobre cuestiones que desconocíamos o no nos habíamos planteado.

Y terminamos la segunda jornada con Vivir de la corrección, con Xosé Castro que, como de costumbre, nos hizo reír de principio a fin, orientándonos acerca de nuestra imagen y cómo debemos mostrarnos sin perder el buen humor y logrando que, además, nos tomen muy muy en serio.

La última jornada nos trajo a Jorge Sierra, que nos mostró en su Wikipedia y el conocimiento libre y autocorregido en internet los entresijos de la enciclopedia más conocida y cómo debemos utilizarla. También nos animó a participar en ella y a entablar una colaboración en ambos sentidos… Sin duda, sembró una semilla que no tardará en dar sus frutos.

La mesa redonda sobre La certificación a debate y modelos de corrección europeos, con Martine Prosper, Sabine Citron, Kristina Solum y UniCo, fue uno de los debates más importantes y que más datos aportó sobre el estado de la corrección en Europa y el largo camino que nos queda por recorrer.

En La productividad del corrector y el cálculo del rendimiento económico de su actividad, Diego Ibáñez nos mostró y aportó muchas y muy valiosas herramientas sobre cómo medir y calcular nuestra productividad, cómo mejorarla y cómo convertirla en un rendimiento económico favorable en el desempeño de nuestra labor.

Le siguieron La necesidad de la profesionalización en el ámbito de la corrección de textos, por Nuria Gómez Belart (vídeo) y Otra vuelta de tuerca. Reflexiones sobre las nuevas formas de demanda para la corrección profesional en la Argentina, por Andrea Estrada (vídeo).

Y con ello terminamos nuestra maratón de congreso, aunque no sin que el presidente de UniCo, Antonio Martín, nos ofreciera las Conclusiones del 3CICTE.

Si estuvisteis allí, os animamos a que nos contéis vuestras experiencias, y si no pudisteis asistir, confiamos en que os haya gustado este resumen, este anticipo, pues pronto pondremos a vuestra disposición todo el material del 3CICTE: vídeos, actas, fotografías…

¡Permaneced atentos a vuestras pantallas!

Publicado en 2014 | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

3.er Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español (3CICTE)

¡Hola a todos!

Hoy solamente hablaremos de lo que ya podemos considerar que es el acontecimiento del año para los correctores, y sobre todo para los correctores en español: el 3.er Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español (3CICTE).

¿Por qué es el acontecimiento del año? La razón es sencilla: es el primer congreso de correctores en español que se celebra en España. El tercero en el mundo, ya que las anteriores ediciones se celebraron en Buenos Aires (Argentina, 2011) y Guadalajara (México, 2012). Pero seguro que esto ya lo sabéis todos, aunque solamente sea por la cantidad de veces que os lo hemos repetido hasta llegar aquí.

Y creednos que estamos más que entusiasmados con lo que os presentaremos en el congreso. Para empezar, uno de nuestros socios de honor, Manuel Seco, dará el pistoletazo de salida y, estamos seguros, merecerá la pena su discurso de inauguración. Le seguirán ponentes como Paul Beverley, el señor de las macros, autor de un libro de incalculable valor y que pone a nuestra disposición de forma gratuita en su web; Leonardo Gómez Torrego, que no necesita presentación, porque no solo nos ha ayudado a ser mejores correctores, sino que sus obras siguen enseñando a escribir a miles y miles de personas; Jorge de Buen Unna, cuyo Manual de diseño editorial es una obra de referencia para todos…, y tendremos a una serie de ponentes (de México, Argentina, Costa Rica, Uruguay, Perú y España) que nos comunicarán sus propuestas muy muy variadas, pero todas ellas en la línea práctica, más que académica, que va a caracterizar a este congreso.

Y podríamos seguir y seguir con más detalles, pero vayan nuestras siguientes palabras para describir lo orgullosos que nos sentimos de poder contar con todos ellos, con su presencia, experiencia, y por el hecho de que quieran compartir con nosotros este congreso.

¿Necesitáis más argumentos para asistir? Aquí los tenéis: podremos poner caras a todos aquellos que no conocemos más que por sus mensajes; compartiremos experiencias, inquietudes y anécdotas. Veremos a todos aquellos que nos ayudan en nuestro día a día y resuelven nuestras dudas (como uno de nuestros invitados de lujo, el director general de la Fundéu, Joaquín Müller-Thyssen), y sobre todo será un fin de semana en el que compartir el tiempo con muchos otros que, aunque a nuestro entorno más cercano le resulte raro, sienten la misma pasión por los textos bien escritos como nosotros…

Venga, vale, si aún no os hemos convencido lo suficiente, os dejamos aquí unos vídeos de nuestro canal en Youtube donde podréis encontrar una serie de entrevistas a varios de nuestros socios de honor que estos días previos al 3CICTE están aceptando ser entrevistados y que os ayudarán a tomar la decisión de acompañarnos.

Y para los que no podáis asistir, no os preocupéis, os mantendremos informados a través de Twitter (con el hashtag #3CICTE), LinkedIn, Facebook, Google+, Lectyo; y os contaremos aquí, con todo detalle, lo vivido el fin de semana del 24, 25 y 26 de octubre en el 3.er Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español.

No lo olvidéis, ¡tenéis una cita!

Podéis consultar toda la información en www.congresocorrectores.org

Publicado en 2014 | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario